adicción
ADICCIÓN
Bien sabes que no puedo vivir sin tus dosis,
que tengo las venas envenenadas de tu veneno.
Doy vueltas por la habitación con el corazón en la mano
y veo abismos de soledad cuando me miro al espejo.
Siempre temiendo que de un momento a otro
se parta en dos el Universo.
Y tú, ajena a mi infierno,
dueña de la vida y del futuro,
pones esa sonrisa del color de las serpientes
mientras te peinas el pelo en el borde de la cama.
¿Hacia dónde me llevas?
Sospecho que le has declarado la guerra
a mi amor y a mi orgullo.
¿Hacia dónde me arrastras?