un fantasma del pasado
Hubiera jurado que era ella.
Tenía esos mismos movimientos de llama y ola,
la misma palidez de fantasma del pasado.
Pero qué iba a hacer una dama respetable
en este sórdido antro.
La verdad es que con tan poca luz
y después de varias copas
todo se vuelve confuso.
¡Quién sabe!
La vida tiene caminos que se bifurcan
en extrañas direcciones.
Pero bueno, yo vine aquí a olvidar,
y hace rato que me está mirando
la rubia aquella de los rojos tacones.