seguir viviendo
SEGUIR VIVIENDO
Cogió la copa y ungió sus rojos labios con el vino,
como un beso embriagado de roja pasión.
Las camareras iban y venían entre las mesas
con sus altas bandejas y el sordo rumor de sus muslos.
Tras la ventana la luna se había helado en el cielo,
tan sola, tan lejos.
Me miró con la luz de su viva belleza por encima de la copa
y no sé porqué de repente sentí frío,
me sentí solo, me sentí lejos.
Buscando calor puse mi mano en la suya
y empecé a hablarle de no sé qué cosas fugaces,
al fin y al cabo, había que seguir viviendo.
lughnasad dijo
"me sentí solo, me sentí lejos"... Quizás tan lejos como la luna, tan helado y solo como ella. Hay soledades que ni belleza, ni besos, ni labios rojo pasión ni fuegos caldean. Pero uno pone su mano en la de la otra persona buscando un calor que seguramente no llega y habla de cosas intrascendentes, porque al fin y al cabo, lejos, solo y frío, hay que seguir viviendo.
Besos.
7 Enero 2010 | 01:33 PM